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Este sistema desarrollado por ITELLIGENT permite de forma rápida, detectar tanto objetos como personas, y es capaz de establecer mediciones en base a las imágenes obtenidas por cámaras de vídeos. En otras palabras, el sistema Visual Sensing consiste en utilizar cámaras  de vídeo como sensores.

A continuación, os mostramos dos casos de aplicación:

Detectar si una persona lleva el Equipo de Protección Individual (EPI)

Este caso de uso se trata de la creación rápida de un sistema que permite utilizar las cámaras como sensores para averiguar si un persona lleva o no el EPI.

Reconocimiento de persona y medición del tiempo en escena.

En este ejemplo, se muestra cómo el sistema Visual Sensing detecta a diferentes personas y mide el tiempo que permanece en una habitación.

En definitiva, el objetivo del sistema es conseguir que estos «sensores visuales» sean muy flexibles para que puedan abordar diferentes casos de aplicación. Todo ello, bajo modelos de deep learning y a través de una plataforma de datos, es posible llevar a cabo su configuración de forma rápida así como tener diferentes dashboards con visualizaciones de los datos de forma sencilla para su análisis, medición y evaluación de los resultados.

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A principios de este mes, el Gobierno de Sánchez ha presetado en Moncloa la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) para 2021 – 2023 como parte del Plan España Digital 2025 y con una inversión total de 600 millones de euros. Esta ENIA supone un punto clave para la transformación digital, su objetivo es desarrollar una hoja de ruta para posicionar a España como líder «en la investigación y el uso de una Inteligencia Artificial confiable al servicio del desarrollo económico y social,» tal y como ha explicado Pedro Sánchez.

La Covid19 ha forzado la digitalización en muchos aspectos de nuestras vidas. Especialmente en el campo de la atención médica, donde se han realizado avances tecnológicos para satisfacer las necesidades de hospitalización y pruebas de enfermedades para identificar a personas de todo el mundo que han sido infectadas por el virus  y que se les pueda brindar la atención adecuada. El sector de la salud depende cada vez más de la Inteligencia Artificial (IA) porque gracias a ella se puede: gestionar hospitales, centros de salud y pacientes de manera más eficaz. También, permite investigar nuevas enfermedades como la Covid-19 y poder garantizar una detección temprana y una atención más específica o personalizada, reduciendo así  el daño en los pacientes.

Asimismo, el sistema de salud genera una gran cantidad de datos y es difícil de gestionar manualmente sin una asistencia técnica que entienda cómo procesar los datos y cómo proporcionar información útil a los sanitarios cuando los necesitan. Aquí es donde entra en juego la Inteligencia Artificial y juega un papel clave. Desde la organización Asesoramiento de Servicios Hospitalarios (ASHO), comentan que «la IA no solo servirá para la gestión de los informes clínicos, sino también aportará una gran cantidad de información sobre enfermedades, tratamientos e investigaciones de salud que deben proporcionarse a los sanitarios para ayudar a los pacientes de manera más efectiva».

El crecimiento de la población y ahora junto con la Pandemia Mundial, ha ocasionado un aumento de los datos en el sector de la sanidad. Por este motivo, cobra una mayor importancia en la agenda política implementar el uso de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial para el desarrollo y la innovación en este sector.

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Antes del auge Big Data e Inteligencia Artificial (IA), las técnicas de marketing se sostenían en «casi conjeturas» gracias a las investigaciones de mercado offline pero que no siempre reflejaban lo que realmente querían los consumidores al 100%. De ahí que digamos «conjeturas», como una aproximación o estimación probable. Sin embargo, actualmente, gracias a las nuevas tecnologías inteligentes y al mundo Social Media, las marcas pueden eliminar estas «conjeturas» e incorporar comentarios reales de los consumidores a sus estudios de mercado para obtener una ventaja competitiva.

Por otro lado, existe una nueva generación, los Millennials, que están acostumbrados a trabajar con bots desde realizar una queja a través de chatbots hasta tener «meets» con bots (ej. citar a un coche Uber). Por lo que no sorprende que esta generación quieran que estos bots los ayuden a elegir un atuendo, un coche o una escapada de fin de semana. Ya sean recomendaciones de Amazon impulsadas por la Inteligencia Artificial que revolucionan la cadena de productos o que toda la industria publicitaria se ajuste a los algoritmos de Google y Facebook, que la Inteligencia Artificial ha estado moldeando el espacio online más que cualquier otra tecnología.

Una nueva generación que requiere nuevas soluciones: IA & Seamless Consumer Experience

La solución es simple de explicar pero difícil de ejecutar: hacer que la experiencia de consumo online sea tan parecida como estar en una tienda física o frente una persona real. El ingrediente que falta aquí es una voz: una voz en sentido figurado, que los consumidores deben escuchar sus deseos y necesidades; una voz en sentido literal, que los consumidores deben poder usar el lenguaje para dirigir su experiencia de compra; y una voz en sentido práctico, que las marcas deben utilizar un tono claro.

Un ejemplo claro de todo esto es Starbucks. La app de la compañía -en EE.UU- permite a los clientes usar su propio «Natural Language» para hacer su pedido antes de llegar a la tienda. Como Starbucks sabe, la idoneidad es clave, y el Procesamiento del Lenguaje Natural permite que los pedidos sean personales y fácil de hacer.

A este tipo de soluciones se les llama Seamless Consumer Experience. Se trata de un concepto focalizado en el usuario y cuyo objetivo es hacer que éste obtenga su experiencia en el consumo de un producto o marca de forma sencilla, transparente y sin  interrupciones (ej. colas de espera).

La Inteligencia Artificial no va a reemplazar a las personas, pero debería ayudarnos a trabajar de manera más efectiva y eficiente. Por ejemplo, cuando el consumidor interactúa con un agente virtual, es fácil infundirle una tonelada de información personal sobre él, y puede actuar sobre esa información rápidamente. Si se le proporciona esta misma información a un agente call center, solo hay una cantidad de datos que pueden procesar sin dejar de responder al cliente.

Por tanto, estas tecnologías inteligentes puede ayudar a personalizar y abordar las preocupaciones individuales de manera mucho más rápida y eficiente que las personas, y los escenarios más complejos serán aquellos en los que comience a buscar la intervención humana en combinación con la Inteligencia Artificial. Todo el mundo quiere una interacción fácil, sin fricciones, similar a la de Amazon, Starbuck, … y eso se está convirtiendo rápidamente en una apuesta para las expectativas de los clientes. La IA puede ayudar a que las empresas lleguen allí donde el ser humano no puede.

Tanto la Inteligencia Artificial, Procesamiento del Lenguaje Natural, Machine Learning… son, probablemente, las tecnologías más predominantes en la actualidad ya que la mayoría de las marcas se centran en mejorar la experiencia del cliente (customer experience),  crear interacciones con el cliente más fluidas y sin problemas (seamless) y optimizar sus resultados.