El Plan de incorporación de la metodología BIM en la contratación pública plantea un reto que va mucho más allá de producir modelos digitales de edificios e infraestructuras. Administraciones, ingenierías, constructoras, direcciones facultativas, operadores y empresas de mantenimiento necesitan producir, gestionar y compartir información de forma segura e interoperable durante todo el ciclo de vida de los activos. La cuestión es cómo conseguir que organizaciones diferentes, que utilizan sistemas diferentes y tienen responsabilidades distintas, puedan intercambiar esa información sin construir una integración específica para cada relación.
Aquí es donde los Espacios de Datos pueden desempeñar un papel fundamental. Un Espacio de Datos es un marco de interoperabilidad y gobernanza que permite a distintas organizaciones compartir datos bajo unas reglas comunes, manteniendo cada participante el control sobre sus propios sistemas y datos. Esas reglas determinan quién puede acceder a la información y bajo qué condiciones, pero también pueden establecer qué modelos de datos, vocabularios, estándares e interfaces deben utilizarse para que la información pueda ser correctamente interpretada y reutilizada.
Y esta última cuestión resulta especialmente importante en BIM.
Compartir información no significa necesariamente interoperar
Dos organizaciones pueden ser capaces de intercambiar correctamente un archivo y, sin embargo, no interpretar su contenido de la misma forma. Imaginemos que dos sistemas intercambian información sobre el estado de conservación de un activo. Ambos reciben correctamente el dato estado = 3, pero uno interpreta ese valor como “requiere inspección” y el otro como “inspección realizada”.
El intercambio técnico ha funcionado, pero la interoperabilidad semántica ha fallado.
En BIM este problema es especialmente relevante porque la información no consiste únicamente en geometría. Incluye objetos, propiedades, relaciones, clasificaciones, unidades y requisitos que deben interpretarse de manera coherente. Por eso BIM ya cuenta con estándares abiertos como Industry Foundation Classes (IFC), definido en la norma UNE-EN ISO 16739, que proporciona un modelo normalizado para representar información del entorno construido. Pero utilizar un estándar común no resuelve por sí solo toda la interoperabilidad. También hay que acordar qué versión se utiliza, qué propiedades son obligatorias, qué vocabularios y clasificaciones se admiten, cómo se identifican los activos o qué requisitos debe cumplir la información antes de ser compartida. Un Espacio de Datos permite gobernar y reutilizar esas reglas de interoperabilidad. No sustituye los estándares BIM: los incorpora dentro de un marco común de intercambio.
El Plan BIM ya avanza hacia la interoperabilidad de los datos
El Plan BIM establece una implantación progresiva en la contratación pública de la Administración General del Estado. Tras la entrada en vigor del nivel medio en octubre de 2025, el siguiente gran hito será el nivel avanzado en octubre de 2027, seguido del nivel integrado en abril de 2030. Lo relevante no es únicamente el calendario,https://cbim.mitma.es/observatorio-cbim sino cómo evoluciona la gestión de la información.
En los primeros niveles, la información puede gestionarse principalmente mediante archivos almacenados en repositorios comunes. A medida que aumenta la madurez aparecen procedimientos más avanzados de revisión, aprobación, validación, versionado y coordinación. En el nivel integrado, el Plan da un salto especialmente significativo al plantear una gestión basada en modelos de datos accesibles mediante servicios web integrados que permitan la interoperabilidad de los datos. El propio Plan, por tanto, dibuja una evolución desde la gestión de archivos hacia datos estructurados, servicios e interoperabilidad.
El papel del Entorno Común de Datos
El Plan define el Entorno Común de Datos (CDE) como la solución tecnológica que integra el flujo de trabajo necesario para gestionar, entregar y revisar la información del contrato por parte de los agentes involucrados. No es simplemente un repositorio de archivos. Según el nivel de madurez, puede incorporar control de accesos y versiones, flujos de revisión y aprobación, validación, gestión de incidencias y trabajo colaborativo. Su función es esencial: organizar la producción y gestión colaborativa de la información de un proyecto o activo.
Además, un Entorno Común de Datos también permite intercambiar información. Por eso la diferencia con un Espacio de Datos no puede reducirse a afirmar que uno gestiona y el otro comparte.
La diferencia fundamental está en el ámbito sobre el que se aplica la gobernanza. El Entorno Común de Datos se organiza alrededor de un proyecto o activo y de sus procesos de producción, revisión, aprobación y entrega de información. El Espacio de Datos se organiza alrededor de un ecosistema de participantes autónomos que necesitan descubrir, interpretar y compartir determinados datos bajo unas reglas comunes. Por tanto, el Espacio de Datos no sustituye al Entorno Común de Datos: lo complementa y permite conectarlo con otros sistemas y organizaciones.
Del proyecto BIM al ecosistema de datos
Un ejemplo ayuda a entender la diferencia. Durante la construcción de una carretera, la ingeniería genera modelos, la constructora incorpora información de obra y la dirección facultativa revisa y aprueba entregas. El Entorno Común de Datos permite gestionar todo ese proceso. Pero una vez que la infraestructura entra en servicio aparecen nuevos actores: la administración titular, empresas de mantenimiento, ayuntamientos, operadores, gestores de movilidad o empresas de servicios. Cada uno puede utilizar sistemas diferentes y necesitar solo una parte de la información disponible. Entonces aparecen nuevas preguntas: ¿qué datos existen?, ¿quién los ofrece?, ¿cómo puedo encontrarlos?, ¿qué modelo utilizan?, ¿qué significa cada propiedad?, ¿quién puede acceder a ellos? o ¿bajo qué condiciones pueden reutilizarse?
Ese es el ámbito natural de un Espacio de Datos. El objetivo ya no es únicamente gestionar correctamente la información dentro de un proyecto, sino conseguir que esa información pueda seguir circulando entre organizaciones y sistemas diferentes sin perder su significado.
Qué aporta un Espacio de Datos al Plan BIM
Aplicar este enfoque al ecosistema BIM puede aportar ventajas concretas:
- Interoperabilidad reutilizable. Modelos de datos, vocabularios, reglas de validación, interfaces y mecanismos de conexión pueden reutilizarse entre proyectos y organizaciones, evitando reconstruir la interoperabilidad en cada contrato.
- Interoperabilidad semántica. El Espacio de Datos puede gobernar qué modelos, versiones, propiedades, clasificaciones o vocabularios deben utilizarse en determinados intercambios, facilitando que el receptor interprete los datos con el mismo significado con el que fueron producidos.
- Menor coste de integración. Si cada relación entre administraciones, contratistas y operadores requiere un desarrollo específico, el coste crece con el número de participantes. Un marco común permite reutilizar infraestructura y reglas.
- Neutralidad tecnológica. Cada organización puede conservar sus propios sistemas. La interoperabilidad no depende de que todos utilicen la misma plataforma, sino de que compartan mecanismos y estándares comunes de intercambio.
- Gobernanza y trazabilidad. Es posible establecer quién puede acceder a determinados datos, bajo qué condiciones, y registrar los intercambios realizados.
- Continuidad durante el ciclo de vida del activo. La información puede seguir siendo accesible aunque cambien los contratistas, aplicaciones o plataformas utilizadas durante las distintas fases de una infraestructura.
- Conexión con otros dominios. La información BIM puede interoperar con sistemas geográficos, de gestión de activos, movilidad, energía, medio ambiente o gemelos digitales sin exigir que todos ellos adopten el mismo modelo interno.
Hacia un ecosistema interoperable
La Comisión Interministerial BIM ya contempla estudiar un Entorno Común de Datos para el conjunto de la Administración General del Estado basado en principios como neutralidad tecnológica, interoperabilidad, formatos abiertos, seguridad e integración con otros sistemas. El reto futuro puede ir todavía más allá.
No se trata necesariamente de conseguir que todas las administraciones, contratistas y operadores utilicen el mismo Entorno Común de Datos, sino de hacer interoperables los diferentes entornos y sistemas que ya existen. Una administración puede conservar su Entorno Común de Datos, un ayuntamiento su sistema de información geográfica y un operador su plataforma de gestión de activos. El Espacio de Datos proporciona el marco para que puedan compartir determinados datos utilizando reglas, modelos y mecanismos comunes.
La relación entre las distintas piezas es, por tanto, complementaria. El Entorno Común de Datos gestiona colaborativamente la información del proyecto o activo. Los estándares BIM aportan estructuras y modelos comunes para representar esa información. El Espacio de Datos proporciona la gobernanza y la interoperabilidad necesarias para compartirla entre organizaciones y sistemas autónomos.
La perspectiva de ITELLIGENT
En ITELLIGENT trabajamos en la integración de conectores de Espacios de Datos con catálogos, plataformas y sistemas existentes, partiendo de una idea sencilla: la interoperabilidad no debería reconstruirse desde cero en cada nuevo proyecto. Los conectores son una pieza importante, pero la interoperabilidad real requiere combinar conectividad, modelos de datos, semántica, gobernanza, seguridad y reglas comunes. Como parte de Gaia-X Hub España, y con DataSphere como pieza de nuestra suite para la gestión y el intercambio gobernado de datos, vemos una oportunidad clara para aplicar este enfoque al ecosistema BIM. No se trata de sustituir los Entornos Comunes de Datos.
Se trata de hacer que puedan interoperar entre ellos y con otros sistemas. A medida que el Plan BIM avance hacia el nivel avanzado de 2027 y el nivel integrado de 2030, la cuestión será cada vez menos si necesitamos compartir información digital y cada vez más cómo conseguir que esa información pueda circular entre organizaciones diferentes, conservar su significado y seguir siendo reutilizable durante todo el ciclo de vida de los activos. Los Espacios de Datos ofrecen un marco especialmente adecuado para afrontar ese reto.






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