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Hoy en día, la digitalización del mercado, las continuas innovaciones e implantaciones en Big Data y el esfuerzo en la personalización de servicios a un público mucho más exigente se han hecho claves en la evolución de la industria del automóvil.

Según Dolors Álvarez en un artículo de La Vanguardia, la tendente costumbre del consumidor hacia la conectividad ha desencadenado una guerra entre Apple y Google frente a aquellas compañías que apuestan en el sector de la automoción por el control de los datos que generen los conductores desde sus vehículos: costumbres, gustos, el efecto que genere sobre el seguro que dispongan, las webs que visitan o las compras online que realizan, etc. Esta batalla parecen estar ganándola de momento Google y Apple, puesto que son los propietarios de los sistemas operativos que facilitan la conexión de los usuarios. Por este motivo, ante el dominio en el ámbito del data de estos dos gigantes, algunas grandes empresas, sobre todo procedentes de Japón, quieren desarrollar tecnologías que hagan de barrera a estas dos dominantes.

Según Josep María Frocadell (Ficosa),  “el que controla los datos controla al cliente y sus posibilidades de fidelización”. Según algunos profesionales de ventas del sector automovilísticos, el cliente es consciente de la importancia y valor que generan sus datos para las empresas. Es por ello que las empresas de este sector deben tener en cuenta que, en ocasiones, los clientes exigen una recompensa económica a cambio de ofrecer sus datos personales, e incluso exige mejores prestaciones y servicios como componentes atractivos por dicha cesión.

Según el portal web HYE empresas automovilísticas alemanas ya apuestan por el Data, proponiendo para 2019 la implantación de la red inalámbrica WLAN en sus vehículos, con lo que se pretende que los automóviles intercambien información entre sí, así como recibir información del entorno acerca de las infraestructuras que le rodean y el tráfico con el objetivo de una conducción más cómoda y segura.

La labor prestada por el Big Data en este sector no se ciñe única y exclusivamente a los datos generados por los conductores, sino que se extiende al control de la maquinaria a la hora de diseñar, fabricar y revisar automóviles. “Si, por ejemplo, un autómata está a punto de fallar o está consumiendo más energía que otro igual en la misma línea, pueden detectarlo y corregirlo a tiempo”, explica Jorge Pereira, director general de la consultora Keyland, en el diario digital Cinco Días. En este sentido se produce un cambio de orientación, de la producción al mantenimiento. 

Anticiparse a problemas o errores supone una gran inversión para estas empresas, puesto que según un estudio realizado por expertos del instituto alemán Fraunhofer IPA se estima que se ahorrarán entre un 10% y un 20% en gastos de mantenimiento. Esto supone un incremento exponencial de la rentabilidad así como de los beneficios que puedan llegar a obtener.

¿Cómo afectará la tecnología Big Data en el automóvil al sector de las aseguradoras?

En la actualidad las aseguradoras ven en la reconversión y digitalización de sus modelos de negocio una salida a su actual situación financiera. Según un artículo de la web directorTIC.es, respecto a años anteriores las compañías aseguradoras han dejado de percibir unos ingresos cercanos a 2.000 millones de euros, he ahí el principal motivo para impulsar su reestructuración.

Confeccionar un perfil completo del conductor permitirá una mejor selección de los riesgos, evitar peligros de fuga y reducir el fraude. A su vez esto se traducirá en un mayor ahorro de costes por parte de las compañías aseguradoras, lo cual equilibrará la menor percepción de ingresos hacia un incremento de los beneficios obtenidos. En 2017, el 44% de las aseguradoras españolas ya habían implantado procesos de Big Data.

Mediante esta obtención de datos, las compañías saben a cuales de los usuarios ofrecer un contrato de seguro en función de la rentabilidad financiera que obtendrán del mismo. En este sentido, las aseguradoras serán más reacias a ofrecer seguros a conductores que dispongan de una marca de vehículo con una alta proporción accidentes. En cambio, aquellos usuarios que dispongan de vehículos de alta gama, suelen contratar seguros a todo riesgo o que ofrezcan un mayor número de prestaciones debido al elevado precio de estas marcas. Por lo tanto, las compañías aseguradoras verán ahí una oportunidad de negocio al observar la posibilidad de incrementar sus ingresos.

La conclusión es que parece haber consenso en que actualmente vivimos en la era de los datos, en una revolución analítica sin precedentes que no sólo está transformando cualquier industria, sino también nuestra sociedad.

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